miércoles, 22 de enero de 2014

Cualquier paraje puede ser bello. Pero hay que saber desde donde observarlo...

Esta entrada va dedicada a C.B, la cúal disfruta con paisajes naturales y sueña como un servidor. Espero te guste...
Paisajes verdes, y que cambian día a día independientemente de que reparemos en ello o no. ¿Cuantos relatos de mi puño y letra...? EJEM!! Solo de mi puño y teclado quiero decir... ¿Cuantos relatos de mi teclado habrán nacido observando este paisaje?



Al final lo bonito de cualquier lugar, es reparar en su belleza abriendo la mente a todos los detalles que podamos percibir. Da igual que sean colores, luces, sonidos, aromas...

Incluso en días donde levemente ha nevado, podemos encontrar apacible un paisaje.



Si hablaba sobre los relatos que han nacido de mi imaginación a mi portátil en la parte alta del monte de la primera fotografía, no quiero saber cuantos habrán tenido lugar en la parte más baja a nivel del mar.



¿Y cuantas infinitas conversaciones con mi padre al aire libre en el balcón, mientras se fumaba su farias y yo le hacía compañía hablando de mil y ciento uno temas posibles? Al final de año, cuando llega la nochevieja y las explosiones de cohetes, petardos y demás fuegos de artificio tienen lugar, también reparas en todo lo que disfrutas esas conversaciones eventuales con tu padre en el balcón.



¿Y a una hora de camino, lugar donde desempolvar la mountain bike y recorrer los parajes que me tienen enamorado?

No sé cuantos miles de kilómetros habré hecho por estas tierras, y aún así, no conozco ni una décima parte de los paisajes disponibles.



No obstante, las cimas de los montes más cercanos a casa las conozco muy bien. Alguna de ellas me costaron sangre, sudor y lágrimas coronarlas... Y una sed del carajo por no haber llevado agua suficiente en la mochila.



Aunque si hay algo que tengo que reconocer, es que puedo andar varias horas ya sea en bici, senderismo o paseo... Pero sin embargo, buceando me podría tirar días, si no fuera por los ciclos de 24 horas y su respectiva noche.

De hecho la frase más habitual en parajes como la siguiente imagen es: "¿Russell estás arrugado ya? ¡¡Te van a salir bránqueas, cabrón!! KAR KAR KAR!!!!"



Da igual donde vivas, incluso el sitio más feo, siempre tendrá una esquina desde la que mirar su belleza y percibirla como nunca antes lo habíamos hecho.

Y buscar esas esquinas, esos rincones, es un don que nos hace disfrutar con las prácticas al aire libre, y de esos momentos en los que respiras profudamente y piensas: "¡Que paz! ¡Joder que paz!"


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3 comentarios:

Anónimo
22/1/14
Es hermoso, mil gracias.!! como me gustaria sentarme en algunos de todos esos hermosos paisajes y bocetarlos en una hoja, y plasmarlos con un pincel...
Que delicia seria sentarse en la cima de esos montes, para poder respirar...respirar...y sentir a la naturaleza en su manifestación...
Poner los pies en el agua, y sentir esa caricia inigualable, fresca...
Gracias..
Russell
23/1/14
Un placer. Pero todos tenemos cerca estas bellezas, solo hay que saber donde verlas. ;)
Maria
23/1/14
Pueblo de piedra, bello y misterioso, donde el sol lucha por abrirse paso entre la espesa bruma, al pie de esas montañas forjadas con la esencia misma de lo eterno, cinceladas por los arquitectos mitológicos del tiempo.

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