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miércoles, 12 de marzo de 2008

Mi temor era que me olvidaran... (Escrito 10-05-05 en homenaje a Cameron Duncan)


<<Mi temor era que me olvidaran...>>


Heme aquí sentado al borde de este abismo, deleitándome con la vista que me ofrecen los ahora insignificantes pueblos en tan extenso valle a mis pies. Soy el amo y señor de cuanto me rodea.


La brisa acaricia las lágrimas que son derramadas por el dolor de lo que se pudo hacer y no se hizo.


Mi mano derecha acaricia una vara de madera seca encontrada durante el ascenso.
¡¡Que realidad!!
Nacida de un robusto árbol con el que ha pasado más de la mitad de su corta vida. Ha recibido el sustento a través de su conexión filial con su padre.
Y llegado el día, sucede algo que corta ese enlace...


La rama; aún verde; cae estrepitosamente al vacío, hasta golpearse contra el suelo.
¡¡Bonita ley la descrita matemáticamente por el señor NEWTON!!
La rama aun sintiéndolo, no puede hacer nada. Tan solo el recuerdo entre padre e hijo en sus mentes será lo que se mantenga de por vida.


<<Mi temor era que me olvidaran...>>


¡¡Que silencio!! A veces tan incómodo para mis oídos...
Un águila sobrevolando la cima de este monte y mirándome de reojo busca su cena entre la espesura.
<<Siento decírtelo, pero por ahora yo no soy la cena de nadie.>>


Envidia te tengo por tu condición. Vuelas...
Y como tal habrás visto cosas que yo solo puedo soñar. Vivido momentos que no puedo ni imaginar. Sin embargo me consuelo pensando:
<<Jódete!!! Tengo microondas. No me hace falta aprender a volar para hacerme la comida...>>
Sin embargo, la realidad es que te envidio. Ya que ese conocimiento en el arte de volar se transmite por generaciones. Y yo...


¿Habré transmitido algo a alguien en toda mi vida?


<<Mi temor era que me olvidaran...>>


La soledad. Eterna compañera de la desdicha. Incluso privándome de la compañía de la persona que más he querido en esta vida, para subir solo, tú no desapareces de mi lado.
Y aquí tienes que estar.
<<He dicho que quiero estar solo. ¡¡¡¡¡¡VETEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!!!!!!!!!>>


’...veeeeeteeeee... ...veeeeeteeeee... ...veeeeeteeeee.../


El ECO de la razón repicando sobre el valle.
Me doy cuenta de que muchas de las acciones realizadas en mi vida han tenido repercusión entre mi entorno, como el eco que aún repica.



  • Ese primer beso con...

  • Las repetidas batallas de mazurcos en los recreos del colegio...

  • Esa primera vez en la playa, tras dejar de comer porque la comida se había llenado de arena...

  • Y todas esas pequeñas; pero enormes a su vez; muestras de afecto a la gente de tu entorno.

Todos estos momentos más lo que ahora no recuerdo han repercutido de algún modo en la gente que conozco. De eso estoy seguro...


<<Mi temor era que me olvidaran...>>


Hace tiempo practicaba el tenis, baloncesto y el Judo. Siempre con alegría hasta que:
<<Me temo que no tengo buenas noticias. Tienes 25 metástasis en ambos pulmones. La quimioterapia ya no sería efectiva...


...


Y en cuanto a su curación...


...


... nos hemos quedado sin opciones.


...


Lo siento.>>


Tan duras palabras me sesgaron con una guadaña el derecho de volver a practicar esos deportes.


Ahora me río.
Aquí y ahora.
Mientras sigo mirando el vuelo del águila en pos de su comida, y yo de mientras masticando este delicioso bocadillo de jamón.


Comienza a oscurecer, el sol ya está ocultándose tras el otro extremo del valle. Ese Sol que dentro de 5 mil millones de años agotará su combustible.


¿Qué hacer entonces cuando sabes que solo quedan 5 mil millones años?
¿Qué hacer entonces cuando sabes que solo te quedan 2 meses de vida?


Yo, por mi parte, ya he obtenido la respuesta...



  • Besar en los labios a esa chica que he querido desde que la conocí y nunca ha habido nada entre nosotros, salvo una gran amistad. (Ahora somos novios)

  • Hacer un viaje recorriendo Roma, Australia y Finlandia, lugares que siempre he querido conocer gastando todos mis ahorros en el mismo.

  • Y como guinda, un último desmadre con mi cuadrilla y todos mis amigos.

Nadie ha sabido nada de mi enfermedad por mi boca. Sin embargo de ese grupo de 40 hombres y mujeres solamente 8 personas han podido intuir que algo me pasaba. Y quizá por conocerme no han querido saber lo que era.


Hace 2 semanas de aquello. Y en estas dos semanas de plena dedicación a mi familia y mi novia en mi casa de veraneo es cuando he caído en la cuenta de que siempre estaré al lado de todos y cada uno de los que de verdad me han querido por como soy. Y no por lo que represento.


<<Mi temor era que me olvidaran...>>


El sol está apunto de ocultarse.
Pero...
Aún ilumina con fuerza y sin embargo ya está casi todo oscuro.
Creo que estoy empezando a sentir vértigo, porque me estoy mareando.


El águila comienza a verse borroso.


¿¿¡¡¡Para que voy a engañarme!!!??


Ha comenzado el viaje.


Mi cuerpo se desmorona de espaldas mientras aún siento la brisa en mis tobillos colgados al borde del monte.
Y como suponía, no estaba solo. Mi novia y mi familia han aparecido para arroparme entre sus brazos como despedida.


En la oscuridad, que me lleva, veo vuestros rostros como ángeles iluminados.


Lloráis...
Eso es bueno...
Significa que no me vais a olvidar...
Ni siquiera con el paso del tiempo...


Vuestros rostros empiezan a desaparecer, no sin antes dedicaros una última sonrisa por mi parte.
Una sonrisa que os invite a pensar que no os vais a librar tan fácil de mí. Os esperaré al otro lado de este océano de nubes que parece, tengo que recorrer en una barca.


Mi temor era que me olvidaran, pero creo que ya no hay nada que temer. Puesto que sin vosotros saberlo os he estado observando. Y he de agradeceros 3 cosas de importancia hasta que nos veámos de nuevo:



  • Esa estatuilla de ángel en el lugar donde tantas horas transcurría meditando en la cima del monte frente a la casa de verano. (Lugar de mi despedida)

  • Esa foto con toda la cuadrilla, enmarcada dentro del bar donde tantas horas pasábamos juntos.

  • Y esa última borrachera en mi honor incluyéndose voluntariamente la gente que, como yo, no bebía.

No me vais a olvidar, lo sé con certeza.


Y por ello quizás estoy en el sitio que estoy, aquí arriba. Un sitio merecido, según dicen, por el amor que todos me procesasteis en vida.


De corazón y alma os lo agradeceré en la eternidad de este viaje que todos recorreremos algún día.



Gracias.


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