domingo, 15 de diciembre de 2013

La medida de paz que todos buscamos... Y pocos encontramos...

(OST que sonaba en mi mp4 mientras escribía estas palabras. Pulsad PLAY y leed.)
La noche arrecia tranquila… Y por primera vez en varios años la observo con unos ojos de sosiego y esperanza que no esperaba tener en mucho tiempo. Unos ojos que han visto y han vivido muchas cosas. Unos ojos que aún les falta por conocer otras muchas.

No me considero creyente. No al menos de la forma que lo venden las religiones más extendidas en nuestro planeta. Más bien me rijo por mis sentimientos. Por mis pensamientos y deseos. Y tan cierto, como que mucha gente cree firmemente en un ente superior con consciencia y atributos humanos, yo creo más en el fluir del agua y su porqué. El romper de las olas en las rocas y su sonido… El soplar del viento y el efecto del mismo en las ramas de los árboles. Mis creencias van más allá de una religión que habla de un ente superior con comprensión del bien y del mal. Mis creencias van más allá de lo que siento al arrodillarme en un paraje verde como este, cerrar los ojos, respirar profundamente y escuchar todo lo que me rodea dejando la mente en blanco. Y cuando me encuentro relajado y un escalofrío provocado por el aire nocturno recorre mi cuerpo, en mi mente se disparan los pensamientos y las fantasías de lo que existe, no existe y lo que me invento. De lo que estará sucediendo o no en otras tierras y en lo que estarán haciendo ahora mismo personas que no conozco de nada… Cuidar de sus casas, arropar a sus niños, trasnochar trabajando, estudiando, acariciar y querer a sus mascotas…

Tengo la firme convicción de que todos tenemos nuestro sitio, aunque desgraciadamente muchos aún no lo han encontrado, y otros muchos luchan por mantenerlo alejado de si mismos con sus reactivas acciones que vienen condicionadas por la sociedad y el entorno negativo que les rodea… Pero de algún modo todos tenemos nuestro sitio. Incluso a veces se afirma que todos tenemos nuestro destino escrito. Y aquí es donde entran en juego mis propios sentimientos y creencias internas que no se rigen por nada que me haya enseñado nadie jamás. No sabría describirlo. Es una sensación… Un pensamiento que se desvanece con el viento si intento darle alguna lógica, y que vuelve a reaparecer cuando la calma en mi mente hace acto de presencia. Y son en los momentos como ahora cuando lo veo claro. Son en los momentos como ahora que abro los ojos, respiro profundamente y miro el cielo… Pienso en mis recuerdos. En la gente que está conmigo y en la gente que ya no lo está. Pienso en momentos y sensaciones. Y es cuando me doy cuenta…

Mi sitio al completo quizás aún está por descubrirse en mi vida, sin embargo he atisbado mi medida de paz. Esa medida de paz que todos buscamos en nuestras vidas y no muchos encuentran. Y doy gracias por ello. Todo el recorrido realizado, y el que falta por realizar, todo lo que me ha ido guiando en los últimos 2 años para encontrarme en el punto donde me encuentro ahora mismo.

Estoy aquí sentado escribiendo estas palabras acompañado de una grandiosísima OST y del sonido de la noche, y aunque ya había reparado en ello, ahora es cuando realmente puedo ver con ojos retrospectivos y darme cuenta de que he encontrado esa paz y sosiego que mi corazón iba pidiendo a gritos desde que tomara conciencia de su poder interno hace ya un buen pilón de años.
Y lo afirmo, porque antaño incluso estando rodeado de la gente y las cosas que supuestamente quería y me querían, me sentía solo. Estado que cambiaba al llegar a la comodidad de casa y estar con mis padres… Con mi hermana. Con mis pensamientos internos durmiendo la oscuridad de mi habitación…

Soledad a pesar de haberme forjado una fachada artificial con la que integrarme satisfactoriamente. Aunque cierto es que ello era una acción condicionada por lo que la sociedad; y a veces la familia de consanguíneos de segundo y tercer grado; te promovían con sus comentarios de lo que a ellos les parece o no lo correcto en la manera de vivir de cada uno. En fin, una fachada que no aliviaba esa sensación de soledad en absoluto. Es más, incluso como tal, me hacía cuestionarme si el problema de la sensación de soledad realmente radicaba en mi. No obstante, en los últimos 2 años las cosas han cambiado en mi vida a mejor. He conocido aspectos y personas que me han demostrado que lo que mi corazón pedía a gritos existía más allá de mi entorno habitual y SIN NECESIDAD de utilizar ese capuchón, máscara y/o fachada de integración social que me había estructurado frente a otros.

Gente con la que cenar…
Gente con la que ir al monte…
Gente con la que ir al río…
Gente con la que andar en bici…
Gente con la que jugar al ordenador y al día siguiente tomarnos una cervezas o comer juntos por ahí…
Gente con la que compartir cualquier tipo de actividad y desear que esta no termine nunca…
Gente con la que ser uno mismo sin represión, ni vendas, ni parches de ningún tipo…
Gente sana al fin y al cabo…

Esa gente no pueden imaginar la fuerza con la que han irrumpido en mi vida. No pueden imaginar el cariño que les he cogido, y menos aún habría augurado nunca el recibido. Un cariño que como tal, da serenidad a mis pensamientos. Como tal, otorga madurez a los mismos. Como tal, siendo fraguados con claridad de ideas, me han hecho tomar decisiones de las que no me arrepiento ni me arrepentiré.

Por muchos años… Gracias hermanos!! Gracias hermanas!! No pensé que personas ajenas podrían hacer sentir mi propio hogar fuera de las 4 paredes de mi domicilio.

ARRRRRRRRRRR!!!

No suelo publicar cosas tan personales en mi blog, ya que para esto suelo ser bastante reservado. Pero de vez en cuando rompo ese veto y Variedalia vuelve a convertirse en ese ciberreflejo de mi mismo.

Como ya digo, la noche arrecia tranquila, y el track del MP3 que estoy escuchando llega a su fin. Gracias por compartir vuestro tiempo leyendo estos pensamientos…

 
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 ESCUCHANDO: "OST El Último Samurai" del grandísimo Hans Zimmer.


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1 comentario:

Anónimo
22/1/14
qué lindo lo que escribís...que lindo cómo escribis... yo no tengo esa facilidad de poder expresar lo que siento, o lo que pienso.. menos hablarlo.. comparto muchas cosas de lo que dices, esa búsqueda de paz, de un lugar, o de personas que te hagan sentir algo de felicidad... creo que la felicidad es una actitud, una elección...la paz tambien..y la encontramos sólo dentro nuestro, cuando estamos dispuestos a tnerla...y pensar que buscamos siempre fuera , lo que supuestamente nos falta, y no nos damos cuenta de que solo debemos hacer silencio...y escuchar...y acallar...respirar, y tomar conciencia de nuestro derredor...
Me gusta tu blog, creo que tenes mucho para dar, sos especial...seguí escribiendo, lo haces muy pero muy bien...

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