sábado, 14 de abril de 2018

365 Nostalgic Items - #318 Valladolid - Un pato negro y dos monedas pa'l barquero

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Foto Central:       |    Diafragma: F-11    |    Obturación: 1/125 segs    |    ISO: 200    |    Sin Flash    |
Placa barquero:  |    Diafragma: F-11    |    Obturación: 1/125 segs    |    ISO: 125    |    Sin Flash    ||   
Photoshop Sí
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Este pack de dos fotos resultan muy especiales para mi. Ya que son el compendio de varias representaciones existentes en el Campo Grande de Valladolid que me traen muchísimos recuerdos.
  • La primera es el estanque. El color verdoso de esas aguas me traen infinitos recuerdos desde txiki. Anda que no disfrutaba yo yendo a toda velocidad a ver el estanque cuando era txiki para ver a los patos, los peces y al barquero con su txalupa...
  • La segunda es el pato. Había patos de todos los tipos y colores. Incluso cisnes que destacaban por su tamaño y elegancia. Pero a mi los que me molaban de verdad eran los patos negros.
  • La tercera eran los peces naranjas. A pesar de ver muchos tipos, de txiki pensaba que el color estandar en los peces era el color naranja intenso que veíamos en este tipo de estanques.
  • Y la cuarta y más importante el Barquero del Campo Grande.
Me he montado 3 veces en esa barca en toda mi vida:
  • La primera vez la recuerdo porque yo no quería pensando que la barca se hundiría y pataleaba. Mis padres casi me obligaron. Y cuando me calmé, disfruté del viaje con el barquero una barbaridad, aunque no recuerdo los detalles, salvo el suelo de madera de la barca que me preguntaba como no entraba agua a través de las juntas de las tablas.
  • La segunda vez que me monté ya fue un poco más mayorcito y con mi hermana que era muy pequeña. De esta sí que recuerdo que el barquero nos contaba historias en el viaje. Tenía nombre para todos los patos que se nos cruzaban, y nos hablaba de una bruja en el estanque.
  • La tercera y última vez fue cuando mi hermana ya tenía un par de añitos más y no necesitaba que yo la llevase sujeta. La entrañable experiencia se repitió. El barquero contando sus historias y la barca navegando lentamente por el estanque.
Desconocía totalmente que en 2012 el barquero había fallecido. Sé que solo disfruté 3 veces de sus viajes. Pero pensar en el estanque del Campo Grande para mi era pensar en el agua, en los peces, en los patos y en el barquero.
 
Campo Grande nunca será lo mismo sin él.
 
Que por cierto...
Echo también de menos al vendedor de  barquillos que había en el lugar. Llevaba una especie de bombona roja con algo en la parte de arriba que le daba vueltas y hacía un ruido curioso.
 
 ¡¡Qué recuerdos!!



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